09 Jun
Posted by: ewu in: Uncategorized
EL BRILLO DE NUESTRA LUZ
“muchos cristianos hoy día celebran ser parte de la familia a la que perteneció aquel gran hombre llamado Juan Wesley. Diciendo que es digno de ser imitado, porque el cristiano tiene el fin de servir al prójimo.., sin embargo no se lleva a cabo el mensaje de éste que dice: HAS TODO EL BIEN QUE PUEDAS, A TODAS LAS PERSONAS QUE PUEDAS, DE TODAS LAS MANERAS QUE PUEDAS, POR TODO EL TIEMPO QUE PUEDAS. “
Jesús mismo habló a sus discípulos dándoles una orden para que sean identificados, no una sugerencia por si les parecía bien: ASI BRILLE VUESTRA LUZ DELANTE DE LOS HOMBRES, PARA QUE VEAN VUESTRAS BUENAS ACCIONES Y GLORIFIQUEN A VUESTRO PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS. (Mt.5.16)
Un pastor dice a su congregación no en forma general sino personal: ¿Si no pudieras abrir tu boca para explicarle a otros que eres un discípulo de Cristo, cómo podrían darse cuenta de que tú lo eres?
La verdad es que en muchas ocasiones nuestro comportamiento contradice ese testimonio, de manera que las personas llegan a la conclusión de que realmente no nos diferenciamos en nada a ellos, salvo que “afirmamos” ser cristianos.
Cristo muestra el camino que quería para sus seguidores, un camino por el cual se daría evidencia a los de afuera que ellos estaban claramente identificados con Su persona. La expectativa de Jesús era que se dedicaran a las buenas obras, de tal manera que los otros se maravillaran por su forma de vida radicalmente diferente. Las buenas acciones se prepararon no para generar luz, sino para la manifestación de la luz. Es decir, la luz no tiene que realizar acciones especiales para darse a conocer. Quienes ven su resplandor llegan a la conclusión inevitable de que es luz. De igual manera, era la voluntad de Jesús que sus seguidores vivieran haciendo el bien a los demás a fin de que, aun cuando hablar no fuera posible, la gente los identificara como personas de otro “mundo”.
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