Domingo 10 de Agosto:
 
“He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador;  he aquí su recompensa con él,  y delante de él su obra.”  Is.62:11.  La salvación de Jehová recorre toda la tierra.  Como reguero de pólvora encendida, van las chispas del evangelio haciendo arder el corazón de los oyentes por medio del Espíritu Santo.  Hay que avisarle, hay que decirle a Jerusalén, la hija de Sion, que su Salvador viene y con Él, su recompensa, su heredad, su promesa.  Delante del Señor, como avalancha de gloria, su obra: El Reino de Justicia y los constructores de este Reino, los ensanchadores, sus obreros; el pueblo de Dios que ha engrandecido con su labor el nombre de Jehová.  Aquellos que reconciliaron todas las cosas en Cristo y nunca desmayaron en su fe en el Hijo de Dios. Que le dieron toda la gloria a Jehová porque reconocieron que su Salvación es por su Gracia, por sus Planes, por su Promesa.  Él se propuso esta salvación en sí mismo, y todos los que creemos en Él y su nuevo pacto seremos parte de su obra.  Hay gozo, hay alegría, hay música, hay poesía, hay felicidad, hay tranquilidad, hay provisión, hay amor, hay servicio, hay paz.  ¡Bendito es Jehová!