Sábado 09 de Agosto:
 
“Pasad,  pasad por las puertas;  barred el camino al pueblo;  allanad,  allanad la calzada,  quitad las piedras,  alzad pendón a los pueblos. Is.62:10.  Para que pueda entender este pasaje, debo de conocer que Jerusalén estaba vacía y recién construida y el pueblo de Israel había sido dispersado por todas las naciones de la tierra.  El profeta Isaías usado este hermoso poema nos describe cómo Dios llama a su pueblo con ahínco; después de perdonarlo porque se habían desviado tras otros dioses, que no eran ni serán dioses, por abandonar al Verdadero y único Dios: Jehová; Yahvé.  La alegría del Dios vivo se hace sentir en estos versos; su ruego y deseo de que todo el pueblo pase por las puertas de Jerusalén y se le haga una entrada digna, nos indica el entusiasmo del Señor porque regresemos sus hijos a sus atrios, a su santa ciudad.  Ordena nuestro Dios que se barra el camino, que se aplane la acera, que se quiten las piedras, los obstáculos que impidan llegar hasta Jerusalén.  Decreta que se les salude con sus banderas, porque vienen de todos los pueblos. Es un gran anuncio de que el regreso de todo Israel viene acompañado por todos los pueblos de la tierra, por los llamados gentiles.  Ahí estás tú, aquel, aquella, esos y yo, que entramos por esas puertas desde América Latina, América y el mundo.  ¡Ya viene el cortejo, ya viene el cortejo!  ¡Ya se oyen los claros clarines, la espada se anuncia con vivo reflejo!  Nos cantaría con sus versos Rubén Darío en ese momento glorioso.  Ya los pendones de nuestras banderas están en pie, erguidos y orgullosos y los pasos presurosos de los que marchamos hacia la nueva Jerusalén, van al unísono, siguiendo el ritmo con la orden de “marchen” de nuestro Señor Jesucristo, quien yendo al frente de sus gloriosos ejércitos, nos lleva cual paladín de la Justicia Divina hacia la gloria de Jehová; hacia el cumplimiento de sus planes de salvación que hizo desde antes de los siglos para nuestra provecho.  Se oyen sonar las trompetas, y los cañones del Reino emiten su ronco sonoro grito de admiración. ¡Pasad por las puertas a paso de revista y saluden con los estandartes en alto al que vive y reina por los siglos de los siglos!